La epilepsia refractaria según la liga internacional contra la epilepsia (ILAE) se define como: “Epilepsia en la que el uso de dos fármacos antiepilépticos (FAE) ha fracasado en conseguir la ausencia mantenida de crisis”.

Esta enfermedad afecta aproximadamente al 30% de los pacientes con epilepsia y usualmente se presenta como consecuencia del mal control de las crisis, en dichos pacientes el riesgo de muerte prematura aumenta considerablemente.

La epilepsia refractaria puede remitir temporalmente (mayormente en los niños), pero su reaparición es frecuente.

Factores de riesgo asociados a un mal pronóstico:

  • Niños (menores de 12 meses): Epilepsia sintomática, retraso mental o del desarrollo.
  • Niños: Crisis semanales durante el primer año de tratamiento o previamente al inicio del tratamiento.
  • Adolescentes: Epilepsia focal (solo en una parte del cerebro), retraso mental o alteraciones psiquiátricas.
  • Adultos: Epilepsia focal con síntomas, afectación de la consciencia, múltiples tipos de crisis, anomalías en el electroencefalograma.

Diagnóstico

Hasta un 25% de los pacientes remitidos a un centro especializado no tienen epilepsia y los diagnósticos más habituales en estos casos son síncopes, pseudocrisis o trastornos del sueño por lo cual es relativamente difícil su diagnóstico, entonces un electroencefalograma es fundamental.

Tratamiento

Es recomendado en estos pacientes el uso de politerapia con combinaciones de fármacos antipilépticos que aumenten la eficacia y minimicen los efectos adversos. Sin embargo, su tratamiento debe ser individualizado al tipo de paciente por lo cual es imprescindible que sea evaluado por un servicio de neurología calificado. Existen tratamientos quirúrgicos en algunos casos, sin embargo también dependen del nivel de afectación del paciente.

Dieta cetogénica

Este tipo de dieta está basada en sustituir los carbohidratos por grasas lo cual genera cuerpos cetónicos que pueden actuar como fuente de energía para el cerebro, además de favorecer la síntesis de neurotransmisores que pueden tener acción antiepiléptica con efecto beneficioso mayormente en niños, aunque, en adultos los datos existentes indican que su eficacia puede ser similar a la de los pacientes pediátricos.